Poner Atención
Qué puede suceder en los encuentros terapéuticos, en clínica, si prestamos atención, si estamos presentes.
DE LA PIEL
Eu Mongil
5/9/20268 min read


Poner Atención en la clínica
Poner Atención en la clínica es:
Poner atención en el cuerpo otro
Poner atención al cuerpo "propio"
Poner atención al medio: el escenario que preparas para el encuentro, los rituales que preceden y actúan el encuentro terapéutico; las cosas que hay por el espacio, y sus relaciones; el medio también como el contacto y la piel que tocamos; las palabras que decimos y oímos, las imágenes que vemos y proyectamos; los medios orgánicos e inorgánicos; el medio como momento y lugar del vacío, como espacio y tiempo abiertos, como el medio de los acontecimientos que tendrán lugar.
La cuestión de la Atención me remite siempre a una especie de “pausa”, “calma”, “espera”, “vaciamiento” en primer lugar, “entrega” después, _ tal como expresaría Simone Weil _ que es como una acción-no acción. Algo en medio de lo activo y pasivo (dar-se).
Reflexionar sobre la Atención en clínica me lleva, además, a la cuestión de la relación tan maravillosa entre lo singular y lo común, que es algo que pienso mucho desde que trabajo con cuerpos.
Venimos de un común, dinámico, complejo y heterogéneo, hacia un singular de las mismas características, que estamos como llamados a vivir y expresar, y que se vuelca, necesariamente, de nuevo en lo común. De allá para acá, de dentro afuera, como la oscilación de los cuerpos en su relación con la gravedad.
Podríamos decir: con nuestro “propio” vivir hacemos común.
Y eso ¡es una gran responsabilidad!, si lo pensamos a fondo. No hay recetas, no hay programas, ni siquiera ideologías, por más que se pretenda. Sí puede haber técnicas, acciones y reflexiones, pero no pueden definir ni saturar del todo qué es lo que llamamos singular y común.
Como decía Agustín García Calvo, nunca se es del todo el que se es, las cosas no son del todo lo que son. Para liberar la vida de la muerte, hay que matar todo lo que pretende colmarla, asfixiarla, clausurarla. Clichés, nombres, definiciones, identidades.


Al poner atención en la clínica, en los encuentros terapéuticos, algunos elementos que aparecen para ser analizados pueden ser los siguientes:
1.Saber:
Cuando estudiaba fisioterapia pensaba que, en algún momento, sabría todo lo que había que saber para tratar las disfunciones de los cuerpos; es decir, heredaba, sin saber, un punto de vista mecánico y externo del cuerpo y sus relaciones, así como un enfoque dualista y rígido del conocimiento, que me hacía creer que podía aplicar mi saber sobre los cuerpos que no saben, y que éstos responderían, por fin, perfectamente, a mis intervenciones.
Pero la experiencia clínica me fue mostrando otras cosas, dificultando ese saber, forzándome a ampliar mi percepción, incomodando mi comprensión de lo que pasaba, modificando a la fuerza mi manera de actuar y pensar, obligándome a no dejar de investigar y experimentar todo como nuevo, complejo, enmarañado, mil veces incomprensible y sobre todo, indefinible. El mundo se abrió y se complicó, pero también se hizo más amplio e interesante, guiándome a seguir profundizando en la práctica de poner atención.
Cada caso es distinto, cada cuerpo cuenta la historia a su modo, cada tratamiento es totalmente diferente, presente y creativo. Pero hay que poner atención. Hay que entrar en la vibración de lo vital para captarlo.
Solo sabe el cuerpo, pero hay conocimientos que ¡por supuesto! debemos tener, solo que están ahí para escuchar mejor y llegar más lejos. El conocimiento adquirido no puede convertirse en el obstáculo sino en la palanca sobre la que nos impulsamos para percibir más y mejor. Así, habrá momentos en los que dejaremos el saber a un ladito, muy cerca, para dejarnos sentir las fuerzas que se ponen juego.
Poner Atención ahí tiene que ver con Vaciar + Sentir + Esperar + Entregar-se.
2.Poder:
El/La Terapeuta sabe, pero no sabe...
El/La Paciente sabe, pero no sabe...
Solo el cuerpo sabe: creencia que posibilita en la práctica, la propia práctica, la escucha y la disposición.
La/El Terapeuta, como no sabe todo del otro, no puede/no debe ejercer el rol de la imposición. Sí debe preparar, acompañar, facilitar, incluso dirigir pero sólo en parte.
La/El Paciente, como no sabe todo de sí, debe/puede dejarse guiar y acompañar, estar en esa disposición de entrega y colaboración, hasta donde puede/quiere. Aprender a hacerse cuerpo activo en la receptividad y activo en dejarse caer, en soltar el control, en permitir que su cuerpo-paciente se comunique con el cuerpo-terapeuta.
Ambos cuerpos deben/pueden confiar en ese medio que se crea: medio liberador, conductor, generador de nuevos estados y nuevos sentidos.
Las formas son necesarias, pues nos expresamos y articulamos a través de ellas (terapeuta, paciente, cuerpos). Pero lo importante son los procesos, el modo en que las formas son expresiones de la vida que fluye en ellas y que las crea. La forma nunca puede eclipsar ni totalizar ese fondo, esa vida, nunca la expresa del todo.
Se pone atención a esos procesos sin forma, al devenir de los tejidos, a todas las fuerzas que actúan.


3.Dualismos
Técnica, práctica - poética / Profesión - forma de vida
Vivir la técnica es un acto de poner atención y entrega.
En la consulta no reproducir técnicas, como si el interés y la solución estuviesen ahí, en hacerlo bien, sino que vivir las técnicas, meterse en ellas para hablar con los cuerpos, hacerlas propias para que el propio cuerpo hable.
La técnica deviene así poética, acto creativo.
Se despliega un arte estético que es el de la escucha, la entrega, la aceptación, la espera, el dejarse hacer.
Podemos ceñirnos a las formas y/o podemos devenir juntxs.
4.Emoción como plano prioritario
No el sentimiento, la emoción. Los modos en que cada cuerpo experimenta el mundo, las cosas, los acontecimientos. Eso está en la base de cualquier expresión. No podemos ya obviarlo más.
5.Aceptación de los procesos
Como Terapeuta del cuerpo me veo obligada a dejar la Omnipotencia de la Ciencia, a dejar de tratar los cuerpos como objetos-máquina-instrumentos para tratarlos como sujetos vivientes y pudientes, capaces.
Como nos cuentan Vinccianne Despret y Donna Haraway, hay una manera de preguntar _en este caso, al cuerpo_ que invita, que es amable, que interesa al interlocutor, lo convoca. Ellas hablan en relación a otras especies y a los territorios. Esa otra mirada de la ciencia de campo que se implica como parte de la situación y pregunta sin imposiciones y sin juicios a priori.
Cuando aceptas y te implicas en el proceso, de algún modo quedas sometida a él, pero nunca del todo, y eso siempre me parece muy interesante e importante. De nuevo, nunca está todo dicho, todo hecho. Está esa esfera de lo imprevisible, lo no-aún, lo que no se deja, aún, definir; a la que somos convocadas por la situación, por esa vida al fin y al cabo, que se hace presente cuando aprendemos a estar atentas.


6.T cuerpo sujeto / P cuerpo objeto
Al poner atención al proceso, resulta que el cuerpo observador también es cuerpo observado.
La percepción se vuelve difusa y descentrada, multidireccional.
El/La paciente observa su cuerpo y es observado por él, lo mismo ocurre con el/la terapeuta, que observa y se observa, y todo se cruza.
Durante un tiempo el proceso se torna impersonal, se pierde incluso la percepción de la forma _del cuerpo otro, del propio cuerpo_, para percibir movimientos, imágenes, sensaciones. Se está como en otro lugar y en otro tiempo. Se vuelve transformadx.
7.De lo común a lo singular y de lo singular a lo común
Caso por caso, cuerpo a cuerpo, situación por situación. Vamos de lo común _de las cosas que compartimos como seres, de las cosas que nos permiten acumular conocimientos generales y guías_ a lo singular _o cómo se expresa todo eso compartido en cada cuerpo, cuál es su historia particular dentro de la historia general, cómo es su dolor, cómo son sus capacidades_.
Prestar atención a esto te obliga a estar en el presente y en lo real inmediato.
Entre lo común y lo singular hay toda una continuidad de encadenamientos y acontecimientos.
El desafío está ahí, aprender a percibir y vivir en el medio: de lo propio y lo ajeno, de lo particular y lo compartido, de lo material e inmaterial, de lo macromolecular y micromolecular, de lo orgánico e inorgánico..
Poner atención ahí es iluminar con nuestra conciencia todos los aspectos no conscientes, no visibles, no perceptibles, que se hayan en-tre nosotrxs.
8.Relación terapéutica como encuentro
Encuentro de fuerzas, no de identidades o formas.
Una se encuentra con una misma en ese encuentro y, a la vez, es un olvido de sí, porque se torna impersonal en la medida en que te entregas a las fuerzas que te atraviesan y que atraviesan la situación del encuentro.
Sostener lo impersonal, luego encarnarlo.
Deshacer las lenguas heredadas, componer desde ahí un lenguaje propio.


9.Contacto - orientación
Siento la distracción y el malestar de nuestros cuerpos como una desorientación, como una pérdida de nuestra guía interior respecto de nuestras resonancias con el mundo.
El contacto es una función que nos ayuda a reubicarnos, reorientarnos y sostenernos, tal como hacen los astronautas en ingravidez.
El contacto nos informa, nos articula, nos contextualiza. Puede ser amoroso o no.
El contacto nos facilita sentir, nos permite trascender en lo real, conectar la inmanencia con la trascendencia, lo material con lo espiritual. Es necesario que sea amoroso.
Pasar a la acción, a partir del contacto, empezando por el cuerpo propio, para reubicarnos y reorientarnos en relación a los cuerpos otros, al mundo. Pasar a la acción, amando-nos.
Volver a aterrizar, como decía Latour en relación a Gaia, sobre nuestros cuerpos-tierra, para sentir y percibir mejor las relaciones en las que estamos entramadas. Captar mejor nuestras-tus responsabilidades, nuestras-tus potencias y posibilidades desde el propio cuerpo.
10.Atención
Hacer no haciendo.
Hacer escuchando, siguiendo los signos del cuerpo que sabe. Es el cuerpo quien hace si le ofrecemos las condiciones necesarias. Sin imponer ritmos externos, ofreciendo posibilidades.
Compasión.
Mirada amorosa del cuerpo: no hay un otro con sus formas, con las que puedo estar o no de acuerdo.
Hay un otro con su dolor. Empatía: ¿cuál es tu dolor, cómo es?. Eso es lo que importa, ver y tocar al otro en su dolor, pidiendo permiso, con respeto y cuidado.
Atención = Silencio = Parada (quietud) = No acción (o acción contemplativa).
Hay muchos tipos de atención, pero en la consulta la Atención al cuerpo requiere silencio, conciencia corporal _conciencia de la respiración, de las sensaciones corporales, en general y específicas_ y quietud. Luego se puede pasar a otras cosas, pero esa es la puerta de entrada.
Atención creadora: ejercicio artístico y espiritual.


*Este texto fue escrito a partir de la lectura y las conversaciones con Amador a propósito de la publicación de su libro El eclipse de la atención, donde nos invitaba a pensar desde nuestros lugares de acción.
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